Irse

Si me queréis…
hablad en silencio de los besos que no os he dado,
de las horas debidas,
de las mil vidas que viví sin vosotros,
mis amantes.

Hoy que marcháis
abrazo esta soledad infinita
de lino y rosas,
este invierno de sangre,

Aquí queda este cuerpo
que os tuvo en los brazos,
que voló por encima de vuestra sonrisa,
que aprendió a decirse tú.

Si me queréis…
…irse.

Irse

Las ciudades

No me gustan las ciudades
en las que hay demasiados nombres
en las calles
y en las plazas. A mí
que cada paso me aleja de mi barrio,
aquel al que vuelvo con menos
cada vez
que vuelvo.
Tampoco las pequeñas
que se enuncian al paso
y son el camino a alguna parte.
Me gustan las ciudades vacías,
las silenciosas,
las que tienen fruta en las aceras
al alcance de la mano
y los bares son todos “el bar de”.
Me gustan las ciudades
que saben serlo, las ciudades
en las que pueda verter
un poquito de tiempo,
unas palabras y ya.
Aquellas
ves?
aquellas son. Las ciudades.

Las ciudades

El lab

En el lab
estamos todas juntas, y nos besamos
los códigos y las mejillas, todas juntas y yo.
En el lab brota la vida, como un paréntesis
en el gris de la ciudad amillonada de seres
con prisa y prosa.

Hoy cierra el lab, y tú sigues allí dentro,
junto a la sintaxis y la profilaxis,
pegado a las redes,
pagado de menos,
con manos de pega,
y enredado en el aparejo,
extraño. Hoy cierra el lab
y te extraño.

El lab

Elegía que no fue

No para de irse gente.
No para.
Se van… como las adolescentes recién besadas
llenas de vida
y de labios.
Llenas de todo lo que se precisa
para llamar vida
a esta cadena infinita de golpes
mortales.

Se van a trompicones
chocándose con los transeuntes
y con los hombres,
con las horas también.

Así te fuiste tú,
el día que decidiste morir
para siempre. Y yo…
quedarme para llorarte,
para vaciar tu cuarto
y mis ojos,
para traer más brazos al mundo,
más brazos y más hombros
que contengan
la caída de adán,
que amortigüen el deseo
de los hombres que miden la rutina
con decimales,
animales de pelo corto y escaso…

Qué me perdone la vida
tanta mierda
en los labios,
que yo le perdonaré
los llantos.

Poco por poco.
Gente por gente.

Elegía que no fue