La vainilla

Antes de saber como eran tus caderas en mis dedos
antes aún de haber escuchado tus labios apretar el aire
para hacer las palabras que me regalas
yo sabía como eras.
Tu olor a vainilla vino mucho antes que tus besos,
antes que el minúsculo sur que habitas en esta mole inhumana
que algunos llaman casa.
Ya estaba antes.
Y sigue ahí,
en tus pechos que me abrazan las mejillas;
y vive ahí,
en la casa de las Letras;
ahí,
en tu cuerpo.

La vainilla

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