Morriña

Por ahí va,
caminando, el chico sin color,
el adolescente sin besos de madre,
de estación en estación,
sin ningún tren que lo lleve a ninguna parte.
Añora el verde,
cabalgar y el caldo los domingos de invierno.

Su mochila es de aire
y papel, su riqueza una anécdota en la historia,
su memoria de algodón de azúcar,
sus sueños el alegato que aguarda
el caer del mazo.

Ese es,
el chico sin color.

Morriña

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