El año de Aqueliña

Hay fechas inmensas
que asoman sus cifras largas por el borde del calendario,
repletas de hechos, de faltas y de besos primeros.
Fechas de adioses parasiempre,
de aterrizajes y de vuelos sin motor,
de railes infinitos y de raices secas.

Fechas que aseguran los secretos,
que dan paso a la voz, que se comparten
y se traicionan.
Hay fechas que abren, otras que fechan.

Yo quisiera que esta fecha múltiple, de varios días,
señalase mejor que yo
tu cuerpo dibujado en mi memoria,
tu a mi lado más sencillo:
ese de acercarse, con las manos,
con los pies, con los ojos con sabor a vida.

No me demoraré en nombrarte,
no tengo tiempo de prodigios,
te lanzaré a un momento, exacto y perpétuo,
en el que paraste los relojes del desaparecer,
bajando los escalones de tu cuerpo,
tendiéndome una mano,
regalándome una vida nueva.

Allí te retendré un instante, mientras dure,
seguramente más que aquella vez
que fue la primera. Un poco más, por favor…

Hoy es una de esas fechas.
Te buscaré en el día, y en la noche,
y más allá. Te buscaré con todo:
piel, recuerdo y voluntad.
Te buscaré aunque te encuentre,
hasta que aparezcas de nuevo
y te quedes esta vez.

El año de Aqueliña

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s