Poema para una moto que viaja sola desde el sur


Yo tengo un caballo
que ya no galopa
tro-tro-co-tro
ya no hace nada.

Y lo arrastran, lo oxidan, lo deshaucian
como un día hicieron con mi traje de jinete.
Ahí viene:
iiiiiiiiiiiiiiiiiiiihh!!

He aquí mi caballo.
Qué bellas crines, que run-run
junto a su pecho
mi oreja. Sin apretar mucho.

Yo te lo regalo. Es para ti. Para que te pasees.
Es tuyo.
Iremos juntos sobre su lomo a tu rincón favorito.
Cogido a tu cintura
o tú a la mía
cualquier lugar es “ahí al lado”.

Sabe seguirme
y convocar la luna llena.
Tiene las patitas llenas de mundo,
todo el lodo que yo no quise pisar.
Quiérelo. Anda. Regálale tus manos en sus crines.

A partir de ahora, si tú quieres, será nuestro caballo.

Poema para una moto que viaja sola desde el sur

2 comentarios en “Poema para una moto que viaja sola desde el sur

  1. Buenas letras, concisas, directas y melódicas. Consiguen sugerir un ambiente de libertad y pasión subyugada y contenidas en lo físico, para fundirse sobre el objeto en uno.
    Ese “regálale tus manos en sus crines” es enormemente evocador y sobre todo recíproco: el mismo manillar compartido que dirija nuestro camino fundidos.

    Bueno no me enrollo más, que me ha gustado mucho.
    Te lo voy a tomar prestado para oficiar un matrimonio civil. Soy concejal y los casederos son moteros y me viene que ni al pelo.

    Muchas gracias por la creación.

    José Miguel Castillo Mora
    twitter @JoseMiguelSuper

    ¡Salud!

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