A(bando)nado

Déjame
que el mundo me acompañe
sin asas.
Dame más metros
hasta tu próximo abrazo.
Aléjate,
ni siquiera vuelvas la mirada.
Hoy me quedo solo.
A(bando)nado,
teñido de ti,
ordenando los baldes con tu esencia,
vacíos ya.
Husmeando tus restos,
lo que de ti
hay en el suelo recién pisado,
en el aire que expiraste
hace apenas un segundo.
Vete.
Te vestiré durante el tiempo
que dure tu no-estar-aquí-conmigo,
calmaré mi enfado
de no-tenerte
con tus cosas.
La pagaré con tus braguitas sucias,
con tu tazón teñido de cacao,
con tus pelos rizados que vuelan,
con tu forma en el colchón
que se recupera de tenerte,
como yo.
Y tomo aire.
Pienso en ti bajando en el ascensor,
como un colgador o un mercadillo,
llena de cosas,
como una máquina de vida.
Ellas se enchufarán
ahora a ti,
y te agradecerán en voz baja
cada uno de sus mañanas.
No estaré celoso,
aunque llegaran más tarde a tu tiempo,
hay Tú para todas.
Apura.
Te esperan.
Tarde o temprano
estarán todas también a(bando)nadas.
A(bando)nado

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