Mañana

Si el tiempo no resuelve sus cosas,
como tú resuelves las tuyas
cuando sonríes tras un silencio
que paraliza los segundos (y los primeros),
por qué he de hacerlo yo.

Detener las agujas en una voz
que cancele las incertidumbres
cuando en tu pulso no hay números
a los que apuntar. Ese no es
mi trabajo, ni el tuyo.

Aunque se confunda, en el pecho,
con el bien y con el deseo,
no agarra ni da patadas
el hoy que vuela. Ni el que sabe.
Y tú lo sabes todo. Pero ahora,
no mañana.

Mañana

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