Celos

Sí. Te besa.
Y te abraza. O no.
Te besa y te abraza. Sí, o no.
Y sufro por sufrir, por hacerte sufrir y por el mismo sufrimiento,
tríplemente torpe y alejado
por un momento
de todo lo que significas
y de una historia de amor
en stop motion. Con todas sus fi-
gu-
ras.
Los celos no entraron por Normandía.
Ya estaban dentro,
como una carta cifrada que un doble espía
del III Reich
acumula en un maletín.
Y suena Elodio
“ya nada te inspiro
ya no te hago gracia…”
y tendré que tomar
medidas desesperadas.
O no, porque ni es mi beso
ni es mi abrazo.
Ni es nada.
Celos

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