Elegía que no fue

No para de irse gente.
No para.
Se van… como las adolescentes recién besadas
llenas de vida
y de labios.
Llenas de todo lo que se precisa
para llamar vida
a esta cadena infinita de golpes
mortales.

Se van a trompicones
chocándose con los transeuntes
y con los hombres,
con las horas también.

Así te fuiste tú,
el día que decidiste morir
para siempre. Y yo…
quedarme para llorarte,
para vaciar tu cuarto
y mis ojos,
para traer más brazos al mundo,
más brazos y más hombros
que contengan
la caída de adán,
que amortigüen el deseo
de los hombres que miden la rutina
con decimales,
animales de pelo corto y escaso…

Qué me perdone la vida
tanta mierda
en los labios,
que yo le perdonaré
los llantos.

Poco por poco.
Gente por gente.

Elegía que no fue

Hay ideas…

Hay ideas
                que arrastran multitudes
                que crean andares y caminos
                perfectas
                idénticas a todo
                amables

Hay ideas que son así,
perfectas,
como el kiwi.

Hay ideas…

Alcauciles, poema robado a g.

Poema robado a su dueño, pero es que… era tan hermoso:

Alcauciles

“(…) Muy deprisa llamo a su nuevo amador…”

El libro del buen amor

Verano.

Fuera de temporada, dijo…
Y se dieron en el invernadero de Morfeo.

El cardo: pura flor mujer,
la abeja se tiñe fémina
de miel prehistórica.

Ahora en la plaza.
La habana es Cádiz con mas negritos
Cádiz en la habana con mas salero

El vino verde se vela de estio
Ese tio murciano es quien muestra
La alcachofa

De chufa a fado
Alitero
¿Y tú Que das?
(Dicen que fue el te quiero)

Alcauciles, poema robado a g.

El solsticio infinito

Hoy en nuevo año
me asomo al infinito,
dulcemente navego ese mar,
y abro un paréntesis
que comprima las ideas
hasta hacerlas añicos,
tantos como cumplo.
Abrir puertas, ventanas,
allanar cordilleras,
saltar luces y olas,
perderse para recobrar
la autenticidad del uno,
la sonrisa del primero
ahí sostenido eternamente
frente a la madre.
Hoy en nuevo año
arrojo al fuego las ancianas
conclusiones, como prueba
de su infernal origen,
para recogerlas gimoteantes,
recién paridas,
perfumadas de vida.
El solsticio infinito